La alfabetización financiera y el acompañamiento digital no son solo una respuesta a la brecha tecnológica; constituyen una estrategia integral para reforzar la autonomía económica y la autoconfianza de las mujeres, tanto jóvenes como mayores, del medio rural. Esta iniciativa comunitaria nace para combatir la exclusión bancaria en los pueblos, transformando el manejo del dinero y la tecnología en herramientas de liderazgo femenino.
El proyecto surge como un muro de contención frente a la soledad financiera que sufren muchos municipios. A través de una metodología de investigación-acción participativa, el programa pone a las mujeres del medio rural en el centro, convirtiendo sus experiencias en la base de soluciones reales. «Buscamos que la comunidad se organice para reducir este problema de forma colectiva», explican desde la organización. El objetivo trasciende lo técnico: se trata de fomentar una nueva ruralidad donde las mujeres lideren la innovación en su territorio, superando barreras de género y socioeconómicas.
«Las cuentas, cuentan» se aleja de la teoría rígida para ofrecer un acompañamiento humano y personalizado en cuatro ejes clave:
- Gestión económica: formación básica en finanzas y manejo de cuentas.
- Acompañamiento digital: apoyo en trámites administrativos y banca online bajo la premisa de «lenguaje claro».
- Emprendimiento social: herramientas para que las mujeres en búsqueda de empleo puedan crear sus propias oportunidades.
- Redes de sororidad: creación de espacios locales de aprendizaje donde el conocimiento se multiplica de vecina a vecina.
La iniciativa pone especial foco en aquellas mujeres cuya experiencia laboral se ha centrado históricamente en el sector primario o en el ámbito de los cuidados, poniendo en valor ese saber local y dotándolas de las competencias digitales necesarias para que su talento no encuentre fronteras geográficas ni tecnológicas.
Además, el programa hace un llamamiento a las entidades sociales del territorio. El objetivo es que las asociaciones rurales acojan a las beneficiarias, permitiendo que la formación teórica se transforme en una experiencia práctica que revierta directamente en el bienestar de la comarca.
El espíritu de «Las cuentas, cuentan» es que el aprendizaje no termine en una sesión formativa. Se espera que cada mujer participante se convierta en una agente de cambio, capaz de trasladar lo aprendido a otras entidades y colectivos. Es, en definitiva, una invitación a romper barreras para que nadie se quede atrás en la era digital y para que las mujeres sigan siendo las verdaderas protagonistas del desarrollo económico y social de su territorio.



